EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

DIOS EN EL PESEBRE VINO A DAR SU VIDA POR TODOS EN EL CALVARIO 

ImagenLa Navidad no se trata de la infancia de nuestro Salvador; sino de su deidad. La realidad que Dios iba a nacer en el mundo con el humilde nacimiento de Cristo nunca fue ocultado.

Pero el punto de vista del mundo moderno de la Navidad hace precisamente eso. Consecuentemente, para la mayoría, la Navidad ni siquiera tiene significado y para muchos Papá Noel o aleas el Santa  ha estado apoderándose del significado de la verdadera navidad.

No suponemos que es fácil para cualquier persona imaginarse el verdadero significado que tiene el nacimiento de Dios en un pesebre. ¿Cómo se puede explicar que el Todopoderoso fue un niño? Nuestras mentes finitas no pueden entender todo sobre la encarnación de Dios.

Ni se puede explicar cómo Dios pudo haber sido un bebe. Pero sí lo fue. Sin dejar a un lado Su divina naturaleza y sin disminuir Su deidad, nació a nuestro mundo como un pequeño infante.

Fue enteramente humano, con todas las necesidades y emociones que son comunes a todo hombre. Pero al mismo tiempo fue completamente Dios—todo sabio y todopoderoso.

A través de aproximadamente 2000 años, ha existido la pregunta sobre quién verdaderamente es Jesús. Algunos han dicho que es uno de muchos dioses, un humano creado, un ángel de alta jerarquía, un buen maestro, un profeta, etcétera. Lo que tienen en común estas teorías, es que hacen Jesús inferior a Dios. Pero la evidencia bíblica de que el niño en el pesebre era la encarnación de Dios es abrumadora.

Colosenses 1:15-20 dice:

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

¿UNA ILUSIÓN FANTASMA ?

Pablo les escribía a los cristianos de Colosas. La ciudad estaba bajo la influencia de lo que en el segundo o tercer siglo se conoció como el gnosticismo. Los que se aferraban a esta filosofía ocultista creían que eran los únicos que tenían acceso a la verdad, la verdad que ellos pensaban que era tan compleja que la gente común no la podía entender. Y sobre otras cosas, ellos enseñaban el dualismo filosófico—la idea que la materia era mala y que el espíritu era bueno. Ellos creían que como Dios es espíritu, Él es bueno, pero que Él nunca pudo haber tocado la materia porque era mala.

Por lo tanto, también concluían que Dios no pudo haber sido el creador del universo físico, porque si Dios hizo la materia, Él sería responsable por la maldad que existe. Y enseñaron que Dios nunca pudo haberse convertido en hombre, porque como hombre Él tuviera que vivir en un cuerpo hecho de materia.

Esos precursores del gnosticismo explicaban la encarnación diciendo que Jesús era un ángel bueno cuyo cuerpo era solamente una ilusión. Esa enseñanza y otras se infiltraron en la primera iglesia; la mayoría de las epístolas del Nuevo Testamento específicamente refutaron estas ideas erróneas. En realidad el apóstol Juan atacó los fundamentos de la enseñanza del gnosticismo cuando escribió, “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios” (1 Juan 4:2).

El apóstol Pablo refutó esa misma herejía cuando escribió, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16). Él específicamente afirmó que Jesús es Dios en la carne—el Creador de todo.

DIOS Y EL HIJO Y ESPÍRITU SANTO SON UNO

Irónicamente, algunos cultos que niegan la deidad de Jesús tratan de usar Colosenses 1:15-20 para apoyar su punto de vista. Por ejemplo, dicen que la frase “la imagen del Dios invisible” (v.15) insinúa que Jesús fue solamente un humano creado quien sostuvo la imagen de Dios en la misma manera que lo hace toda la humanidad. Pero la verdad es que aunque fuimos creados en Su imagen, solamente somos semejantes a Él. Pero Jesús es la imagen exacta de Dios. La palabra griega traducida “imagen” significa una copia perfecta y precisa. Pablo estaba diciendo que Dios mismo es manifestado en la persona de Su Hijo, quien es Jesucristo. Él es la imagen exacta de Dios. Jesús mismo lo dijo, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

Hebreos 1, es un pasaje paralelo a Colosenses 1:15-20 en muchos puntos importantes. Por ejemplo, para la declaración que Cristo es la imagen de Dios mismo, Hebreos 1:3 hace una afirmación idéntica: “el cual, siendo resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia.” Cristo es para Dios lo que es el caluroso brillo de la luz del sol. Él trajo a Dios desde un sitio cósmico hacia los corazones de los hombres. Él nos da luz y vida. Él nos revela la verdadera esencia de Dios. No pueden ser divididos, y nunca ha existido uno sin el otro. Ellos son uno (Juan 10:30).

La Escritura nos dice repetidamente que Dios es invisible (Juan 1:18; 5:37; 1 Timoteo 1:17; y Colosenses 1:15). Pero por medio de Cristo, el Dios invisible se ha hecho visible. La semejanza de Dios es revelada en Él. Colosenses 1:19 nos dice: “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud.” No es solamente la imagen de Dios; Él es completamente Dios. Colosenses 2:9 es más explícito: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.” Nada le falta. Ningún atributo está ausente. Él es Dios en el sentido más profundo, la perfecta imagen.

EL HEREDERO LEGITIMO

En Colosenses 1:15 Pablo dice que Jesús es “primogénito de toda creación.” Aquellos que rechazan la Deidad de Cristo suponen que esta frase significa que Dios fue solamente un humano creado. Pero la palabra traducida “primogénito” nos explica su rango, no Su origen. El primogénito de una familia hebrea era el heredero, el que tiene más rango, el que tenía el derecho a la herencia. En una familia real, él tenía el derecho al reinado.

Así que Cristo es el que recibe la herencia de toda la creación y el derecho de reinar sobre ella. No quiere decir que nació en primero orden, porque no fue así.

En el Salmo 89:27 Dios dice de David, “Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra.” Eso es lo que quiere decir primogénito—Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:16).

Hebreos 1 nos da otra declaración paralela. Versículo 2 dice que Dios ha nombrado a Su Hijo como el “heredero de todas las cosas.” Él es el Primero, el Hijo quien tiene derecho a la herencia, la Persona de rango verdadero, el Señor de todo, heredero de toda la creación.

CREADOR Y REY

La afirmación que la palabra “primogénito” significa que Cristo es un humano completamente creado, ignora el contexto de Colosenses 1:15. Recuerde que usted ya ha visto que los versículos 16 y 17 claramente lo nombran como el Creador de todo. Cristo no es parte de la creación; Él es el Creador, la mano de Dios, él participó en la creación del universo y de toda criatura, animal y bestia que vino a existir. Juan 1:3 dice, “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Eso no podría ser verdad si Él solamente fuera un humano creado.

Hebreos 1:2 también identifica a Cristo como el Creador. Cristo era la Persona de la Trinidad por y para quien fue creado el mundo.

El tamaño del universo es incomprensible.

¿QUIEN LO HIZO TODO? Algunos científicos dicen que hubo una gran explosión que eventualmente formó un pantano primordial, y…La ciencia no lo puede explicar. Dios creó todo.

¿Quién?

El bebe de Belén. Él lo creo todo.

 pagina del articulo recopilado: http://www.gracia.org/recursos.aspx?p=qa&article=358%E2%80%8E

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ENSEÑANZAS BÍBLICAS SOBRE LA MÚSICA

ENSEÑANZAS BÍBLICAS SOBRE LA  MÚSICA

 

Queremos saber con certeza  si la Biblia hace distinción, si es que hay alguna, entre la música sacra y la secular.

 

Queremos encontrar en una manera especial si la música rítmica está asociada con la danza y el entretenimiento fue alguna vez fue usada en el Templo, en la sinagoga o en la iglesia primitiva.

 

Como cristianos, no podemos pagar el precio de cerrar nuestras mentes a la investigación de las verdades bíblicas, porque hemos sido llamados a crecer en “gracia y conocimiento” (2 Pedro 3:18) 

Algunas veces creemos que sabemos todo lo que la Biblia enseña en cierta doctrina, pero cuando empezamos a investigarla, pronto descubrimos cuan poco realmente sabemos.

 

El ministerio de la música en el Templo 

 

Aquellos que defienden el uso de la música rítmica en el culto, recurren a ciertos textos bíblicos, que hablan de instrumentos de percusión y danzas. La suposición que prevalece es que la Biblia autoriza el uso de música rítmica para la danza y el culto con instrumentos de percusión.  

 

Un estudio cuidadoso del ministerio de la música en la Biblia, revela todo lo contrario

 

Cuidadosamente organizada y rígidamente controlada. 
 

            El ministerio de la música en el Templo era cuidadosamente organizada y rígidamente controlada.  Lo que era correcto en el Templo, fue también correcto para la sinagoga y la iglesia primitiva.  Por ejemplo, en el Templo, los músicos pertenecían al clero profesional, tocaban en horas específicas y limitadas, y usaban solo algunos instrumentos específicos No había ninguna posibilidad de convertir el servicio del templo en un festival musical donde alguna “ banda de rock” judía pudiese tocar la música de entretenimiento de esa época. 

            El libro de Crónicas describe con detalles considerables como David organizó el ministerio musical de los Levitas.  Para asegurarse que no haya confusión o conflicto entre el ministerio de sacrificios de los sacerdotes y el ministerio de la música de los Levitas, David delineó cuidadosamente la posición, rango, y campo de acción de los músicos (1 Crónicas 23:25-31)  El desarrollo del ministerio de la música estaba subordinado a los sacerdotes (1 Crónicas 23:28)

            La naturaleza del ministerio de los músicos está descrita gráficamente en 1 Crónicas 23:30-31: “y para asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Jehová, y asimismo por la tarde; y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los días de reposo, lunas nuevas y fiestas solemnes, según número y de acuerdo con su rito, continuamente delante de Jehová.”

            El contexto sugiere que los músicos se paraban en algún lugar enfrente del altar, ya que la actividad musical coincidía con la presentación de la ofrenda ardiente.  El propósito de su ministerio era el de agradecer y alabar al Señor.  Ellos anunciaban la presencia del Señor a las personas allí reunidas (1 Crónicas 16:4), asegurándoles la disposición favorable de Dios hacia ellos.

            En 1 Crónicas 16:8-34 encontramos un remarcable himno de alabanza que era cantado por el coro del Templo.  Esta canción consiste en porciones de los Salmos 105, 96 y 106, los que fueron trabajados y combinados para producir este tan importante texto litúrgico.  La canción en sí mismo comienza y termina con un llamado a la acción de gracias.  Una petición concluyente y una doxología se agregan en 1 Crónicas 16:35:36. Así tenemos in 1 Crónicas 16:8-34 una cuidadosamente elaborada composición que ha sido colocada allí para demostrar el patrón básico de acción de gracias que David instituyó para ser interpretado por los cantantes en Jerusalén.

 

Resumiendo todo en detalle, el ministerio musical en el templo era dirigido por levitas maduros y con experiencia que tenían una muy buena formación musical, preparados espiritualmente, sostenidos financieramente y que daban un servicio pastoral. 

Para ser sinceros con el testimonio de la Biblia, la música de nuestra iglesia debería sustentar las enseñanzas y la predicación de la Palabra de Dios, y no ensombrecerla.

 

 

            Podemos aprender tres lecciones significantes del uso de la música en el Templo. Primero, se debe hacer una distinción entre la música secular usada para entretenimiento social y la música sacra empleada para el servicio de culto en la Casa de Dios.

 

 

La segunda lección enseñada por la música del Templo terrenal como el celestial es que los acompañamientos instrumentales deben ser usados para ayudar el responso vocal hacia Dios y no para conducir  el canto. 

 

Tercero, la música de la iglesia debe expresar el deleite, el gozo y la reverencia de estar en la presencia del Señor.

 

El ministerio de la música en la Sinagoga 

 

            La función de la música en la sinagoga era diferente a la del Templo, primeramente porque las dos instituciones tenían propósitos diferentes. 

 

           La diferencia de funciones entre el Templo y la sinagoga está reflejada en los diferentes roles que la música desempeñaba en esas dos instituciones. 

 

            ¿Nos ayuda la música de nuestra iglesia a escuchar la Palabra de Dios claramente?

 

La información más específica nos llega de Pablo, que nos provee de información relacionada al rol de la música en los servicios de culto del Nuevo Testamento. 

El mandato de Pablo, de cantar con la mente, o con entendimiento, es relevante para nosotros hoy día, cuando el canto en algunas iglesias carismáticas consiste en arranques emocionales de gritos de éxtasis, que no pueden ser entendidos. 

 

          

 

 Si te sientes tentado a escuchar música rock, pregúntate a ti mismo:

¿Me ayuda el pulso, ritmo y letra de esta música a apreciar la pureza, majestuosidad y santidad de Cristo?

        

¿Magnifica Su carácter?

 

¿Tiene palabras apropiadas, una tonada pura, y una bella melodía?

 

La música acerca de Cristo debiera ser como Cristo, reflejando la pureza y amor de su carácter.

 

 

 

 

No había música instrumental en la Iglesia Primitiva

 

            Ninguna de las referencias del Nuevo Testamento a la música hace ninguna alusión a instrumentos musicales utilizados por los cristianos del Nuevo Testamento para acompañar sus cantos. 

 

Aparentemente, los cristianos seguían la tradición de la sinagoga en la prohibición del uso de instrumentos musicales en los servicios de la iglesia debido a su asociación con lo pagano.

            Indudablemente, Pablo entendió que la música podía ser una fuente efectiva de ayuda para que la iglesia lleve a cabo las abrumadoras tareas de evangelización de los gentiles.  Él sabía lo que era útil para atraer a la gente.  Él dice: “porque los judíos demandan señales y los griegos buscan sabiduría” (1 Corintios 1:22)  Pero no eligió usar el lenguaje de los judíos o de los gentiles para proclamar el evangelio.  ¿Por qué?  Porque él quería alcanzar a la gente, no dándoles lo que ellos querían, sino proclamándoles lo que necesitaban.  “pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; Mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1 Corintios. 1:23-24)

            La franca condena de los instrumentos musicales, algunas veces incluso el arpa y la lira, está presente en numerosos escritos  de autores cristianos primitivos.  En su disertación acercad de Aspectos Musicales del Nuevo Testamento, William Smith concluye su investigación de la crítica actitud de los líderes de la iglesia hacia el uso de instrumentos musicales enumerando varias razones.  Las tres primeras son: “(a) Más importante que todo, por lo menos ostensible, parece ser la asociación de los instrumentos con el culto pagano. (b) El uso de instrumentos, de excesos seculares como en el teatro y el circo. (c) La sensualidad de la música instrumental y sus efectos estéticos”

 

 

 

 Con el propósito de ser claro, quisiera responder a la posición de que “el baile es un componente del culto divino” en la Biblia analizando lo que desde mi punto de vista, son los defectos más importantes de esta posición.

 

El punto de vista de que el baile (danza) en la Biblia es un componente del culto divino, descansa mayormente en una interpretación injustificada deSalmos 149:3 y 150:4, donde encontramos la invitación de alabar al Señor “con danza” (baile)  Para muchas personas, estos textos proveen el sustento bíblico más fuerte para la danza religiosa en la iglesia y el baile social fuera de la iglesia.       

 

 

            Instrumentos de percusión asociados con el baile, como tamboriles, panderetas o tambores, nunca fueron permitidos en los servicios religiosos del Templo. ¿Porqué?  No porque su sonido haya sido malo en sí mismo, sino porque esos instrumentos eran usados comúnmente para producir música de entretenimiento, la que era inapropiada para la alabanza en la Casa de Dios.

 

 

Baile Social

 

            Un estudio de las 28 referencias al baile en la Biblia, indica que el baile en esta era esencialmente para celebraciones sociales y eventos especiales, tales como victorias militares, festivales religiosos y reuniones familiares.  Estos bailes (danzas) eran procesionales, en círculos o extáticos.  Mayormente a cargo de mujeres y niños.

            No hay  indicaciones bíblicas que los hombres y las mujeres bailaban (danzaban) juntos en parejas de una manera romántica.  Como H. Wolf observa “Mientras que el modo de bailar no es conocido en detalle, es claro que hombres y mujeres, generalmente no danzaban juntos, y no hay evidencia real de que alguna vez lo hayan hecho”. Y más allá de esto, como fue mencionado anteriormente, el baile en la Biblia nunca fue hecho como parte del culto divino en el Templo, sinagoga o en la iglesia primitiva.

 

            Los bailes (danzas) mencionados en la Biblia tenían lugar en los eventos sociales incluso con connotaciones religiosas, porque tenían lugar en el contexto de eventos religiosos, tales como los festivales anuales.  Estos pueden ser comparados con las celebraciones anuales de carnaval que se llevan a cabo en países católicos, con bailes coloridos.  Ningún católico podría considerar dichos bailes como parte de los servicios del culto.

          

Lo mismo es verdad para los varios tipos de bailes (danzas) mencionados en la Biblia.  Hombres y mujeres bailaban, no como parejas y en forma romántica sino en procesiones o en danzas circulares.  Viendo la orientación religiosa de la sociedad Judía, estos bailes (danzas) de tipo folclórico son caracterizados como bailes religiosos.  Pero no hay indicaciones en la Biblia que ninguna de estas formas de baile estaba asociada con el servicio del culto en la Casa de Dios.

 

            Una distinción importante debe hacerse entre la música religiosa interpretada para entretenimiento en un ámbito social y la música sacra interpretada en el culto en el Templo.  No debemos olvidar que toda la vida de los israelitas tenía una orientación religiosa.  El entretenimiento era provisto, no por conciertos o obras teatrales en un teatro o circo, sino por las celebraciones de los eventos y festivales religiosos, muchas veces a través de los bailes folclóricos a cargo de hombres y mujeres por separado.

           

 

Aquellos que apelan a las referencias bíblicas a la danza para justificar los bailes románticos modernos o fuera de la iglesia ignoran la gran diferencia que hay entre las dos.  Pocas personas en nuestros días estarían interesadas en participar de los bailes folclóricos mencionados en la Biblia, simplemente porque no había contacto físico entre hombres y mujeres.  Cada grupo de hombres, mujeres y niños hacían su propio “show”, que en muchos casos era una especie de marcha con cadencias rítmicas.

            En Etiopía, donde muchas costumbres judías han sobrevivido, incluso el guardar el sábado, presencié “La danza alrededor del Arca” a cargo de sacerdotes Cópticos.  Francamente, no he podido entender porque le llaman a eso “baile”, ya que es meramente una procesión de sacerdotes que marchan en un círculo con ciertas cadencias rítmicas alrededor del arca.  Aplicar la noción bíblica del baile al baile moderno es engañar, por decir poco, porque hay un mundo de diferencias entre los dos.

 

 

 

 

 

CONCLUSION

 

 

 

        Dos veces aparece en Daniel tres una lista larga de los diferentes instrumentos musicales usados para producir “toda clase de música” (Daniel 3:7, 10)  Esta música ecléctica era utilizada para inducir al pueblo a adorar a la imagen de oro. 

 

¿Será que, como en la Babilonia antigua, Satanás esté usando hoy en día “toda clase de música” para guiar al mundo en una adoración falsa a Dios? ¿Será que muchos cristianos han llegado a amar el “Rock Cristiano” porque suena casi igual a la música de Babilonia? ¿Será que la música rock juega un papel significante promoviendo el culto falso, el que promueve la auto-gratificación, antes que la glorificación de Dios? 

 

Este no es la única referencia bíblica en las escrituras en las que la música ha sido utilizada para cultos falsos.  Al pie del monte Sinaí, la música y el baile fueron usadas en la adoración del becerro de oro (Éxodo 32:19)  En las planicies de Moab, en la frontera con la tierra prometida, los israelitas “seducidos por música y baile” en una apostasía terrible (Números 25:1-2)  Ellos fueron tentados a través de la música a participar en el culto al mal, algo a lo que quizá hubiesen resistido en otras circunstancias.

           

Es imposible estimar el impacto global de la música rock en los valores morales y religiosos de la humanidad.  Su rechazo abierto a la fe Cristiana, y su promoción de una nueva experiencia religiosa caracterizada por música rítmica, sexo, drogas y baile, nos puede probar que es uno de los medios más efectivos usados  por Satanás hoy en día para guiar a la humanidad a ese falso culto apocalíptico de auto-gratificación.

 

El llamado del mensaje de los Tres Ángeles a salir de la babilonia espiritual rechazando su falso culto, bien podría incluir el rechazo a la música rock de Babilonia. 

 

Pronto, el mundo entero se unirá para una presentación apocalíptica final en las Planicies de Dura, en las que “toda clase de música” será interpretada para guiar a los habitantes de la tierra a “adorar a la bestia y a su imagen” (Apoc. 14:9)  Vale la pena mencionar que en Apocalipsis, el final de esa presentación involucra el silenciar la música de Babilonia: “Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada.  Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti”; (Apocalipsis 18:21-22)

 

 

Samuele Bacchiocchi, PH. D.,  Profesor de Teología (Traducido por Jorge R. Riffel)

 

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LA AMARGURA, EL PECADO MÁS CONTAGIOSO (Por Jaime Mirón )

LA AMARGURA, EL PECADO MÁS CONTAGIOSO(Por Jaime Mirón)

I

LA AMARGURA, EL PECADO MÁS CONTAGIOSO

Hace tiempo prediqué en una iglesia donde el pastor deseaba que yo hablase con Alberto, uno de los diáconos de su congregación.

Tres años antes la esposa de Alberto había hecho abandono del hogar y se había ido con otro hombre a la ciudad capital, dejando a su marido y a sus dos hijos. Me explicó el pastor que los esposos  eran buenos cristianos y que “no había motivo” para que ella abandonara a su familia.

Aproximadamente seis semanas después, la mujer entró en razón y volvió a casa arrepentida. En forma  inmediata, pidió perdón a Alberto, a los hijos y hasta se presentó ante la congregación para mostrar públicamente su arrepentimiento y su disposición a sujetarse a la disciplina de la iglesia.

Alberto me explicó en palabras terminantes que aunque había permitido que su esposa regresara al hogar, no la había perdonado y no la perdonaría. Peor todavía, declaró que estaba dispuesto a esperar el  tiempo necesario (hasta que los hijos de 6 y 9 años crecieran y se hicieran mayores) para entonces vengarse de ella. Aunque había transcurrido poco tiempo desde el incidente con su esposa, ya se veían huellas de amargura en el rostro de Alberto.

La amargura no se ve solamente en casos tan extremos.

Conozco centenares de otros ejemplos de personas que sufrieron ofensas por cosas que parecieran triviales.  Menciono sólo tres:

(1) Una mujer se ofendió porque el pastor no estaba de acuerdo con su definición de “alabanza”, y desde aquel momento  empezó a maquinar para sacarlo de la iglesia;

(2) un hombre vivió amargado desde que lo pasaron por  alto para un ascenso en su empleo.

(3) El intercambio de cartas con una profesora de Centroamérica ilustra cuán sutil puede ser la amargura en la vida del creyente. El problema de presentación era que esta mujer se sentía sola y triste porque su hija, yerno y nietos se habían mudado a los Estados Unidos de América. En su segunda carta no utilizó la palabra “sola” sino “abandonada”, y en lugar de “triste” surgió el término “enojada”. En las siguientes misivas se hizo evidente que estaba sumergida en autocompasión y amargura. No sólo se sentía herida porque su hija vivía en otro país, sino además resentida porque (según ella) los otros familiares que vivían cerca no la tomaban en cuenta “después de todo lo que ella hizo por ellos”.

 

En lo personal, empecé a estudiar el tema de la amargura poco después de un grave problema que tuvimos en la iglesia a que asistimos desde hace varios años. La dificultad radicaba en una seria diferencia de filosofía de ministerio entre los diáconos y los ancianos. Pero lo que causó la desunión no fue el problema en sí –que se habría podido resolver buscando a Dios en oración. En medio de esa crisis en nuestra iglesia, tuve que viajar a otro país para enseñar sobre el tema “Cómo aconsejar empleando principios bíblicos”. Era domingo por la mañana y esperaba que me pasaran a buscar para llevarme a la iglesia. Puesto que el culto comenzaba tarde contaba con un par de horas para descansar, y prendí la televisión para escuchar la transmisión del sermón del pastor de la  iglesia más grande de la ciudad. No podía creer lo que oía: ese pastor estaba predicando sobre el tema que yo había enseñado el día anterior, el perdón. Como si un rayo penetrara en mi corazón, el Espíritu Santo me mostró que yo también era culpable de estar dejando crecer una raíz de amargura en mi vida por lo que ocurría en nuestra congregación. En forma inmediata me arrodillé para confesar el pecado, recibir el perdón de Dios y perdonar a los que me habían hecho daño. ¡Qué alivio trajo a mi alma! Era como si alguien sacara un peso enorme de mis hombros.

La amargura es el pecado más fácil de justificar y el más difícil de diagnosticar porque es razonable disculparlo ante los hombres y ante el mismo Dios. A la vez, es uno de los pecados más comunes, peligrosos y perjudiciales y –como veremos– el más contagioso.

 

II

LA DEFINICION DE LA AMARGURA

En el griego del Nuevo Testamento, “amargura” proviene de una palabra que significa punzar. Su raíz hebrea agrega la idea de algo pesado. Finalmente, el uso en el griego clásico revela el concepto de algo fuerte. La amargura, entonces, es algo fuerte y pesado que punza hasta lo más profundo del corazón. La amargura no tiene lugar automáticamente cuando alguien me ofende, sino que es una reacción no bíblica (es decir pecaminosa) a la ofensa o a una situación difícil y por lo general injusta. No importa si la ofensa fue intencional o no. Si el ofendido no arregla la situación con Dios, la amargura le inducirá a imaginar más ofensas de la misma persona. La amargura es una manera de responder que a la larga puede convertirse en norma de vida. Sus compañeros son la autocompasión, los sentimientos heridos, el enojo, el resentimiento, el rencor, la venganza, la envidia, la calumnia, los chismes, la paranoia, las maquinaciones vanas y el cinismo.

La amargura es resultado de sentimientos muy profundos, quizá los más profundos de la vida. El cristiano se siente culpable cuando comete un pecado. Sin embargo, no nos sentimos culpables de pecado por habernos amargado cuando alguien peca contra nosotros, pues la percepción de ser víctima eclipsa cualquier sentimiento de culpa. Por lo tanto este pecado de amargura es muy fácil justificar.

En segundo lugar, casi nadie nos ayuda a quitar la amargura de nuestra vida. Por lo contrario, los amigos más íntimos afirman: “Tú tienes derecho… mira lo que te ha hecho”, lo cual nos convence aun más de que estamos actuando correctamente.

Hasta es posible perder la amistad de la persona amargada por haberle aconsejado que quite la amargura de su vida (Efesios 4:31). El siguiente ejemplo ilustra cómo la amargura puede dividir a amigos y familiares. Florencia, una joven de 21 años, pertenece a una familia que durante años ha sufrido una contienda familiar. Ella es la única que no desea culpar a los demás ni demostrar que tiene razón sino que anhela ver reconciliación. La pelea comenzó poco después del nacimiento de Florencia, sobre lo que al principio fue algo insignificante. Veinte años más tarde, alimentada por imaginaciones vanas, rencor y paranoia, existe una gran brecha entre dos grupos de la familia. A pesar de que casi todos son cristianos, la lucha es más fuerte que nunca. Florencia, tomando en serio lo que dice la palabra de Dios sobre la amargura, con toda el alma quiere que la familia se reconcilie. Se siente impotente, sin embargo, porque está bajo la amenaza de no poder volver a casa de sus padres si pisa la propiedad de su hermana y su cuñado.

Finalmente, el lector notará una característica interesante en casi todos los ejemplos de este libro: por regla general nos amargamos con las personas más cercanas a nosotros.

 

 

III

LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA

Para motivar a una persona a cumplir con el mandamiento bíblico “despréndanse de toda amargura…” (Efesios 4:31 NVI), veamos las múltiples consecuencias (todas negativas) de este pecado.

1) El espíritu amargo impide que la persona entienda los verdaderos propósitos de Dios en determinada situación. Job no tenía la menor idea de que, por medio de su sufrimiento, el carácter de Dios estaba siendo vindicado ante Satanás. Somos muy cortos de vista.

 

2) El espíritu amargo contamina a otros. En uno de los pasajes más penetrantes de la Biblia, el autor de Hebreos exhorta: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (12:15). La amargura nunca se queda sola en casa; siempre busca amigos. Por eso es el pecado más contagioso. Si no la detenemos puede llegar a contaminar a toda una congregación, o a toda una familia. Durante la celebración de la pascua, los israelitas comían hierbas amargas. Cuando un huerto era invadido por estas hierbas amargas, no se lo podía limpiar simplemente cortando la parte superior de las plantas. Cada pedazo de raíz debía extraerse por completo, ya que de cada pequeña raíz aparecerían nuevos brotes. El hecho de que las raíces no se vean no significa que no existan. Allí bajo tierra germinan, se nutren, crecen, y los brotes salen a la superficie y no en un solo lugar sino en muchos. Algunas raíces silvestres son casi imposibles de controlar si al principio uno no las corta por lo sano.

El 1 La palabra “recuperar” no es la más adecuada porque da la impresión de que con el tiempo la amargura se soluciona por sí sola. Dejar pasar el tiempo jamás puede solucionar el problema del pecado. Sólo la sangre de Cristo limpia de pecado (1ª Juan 1:7). El escritor de Hebreos advierte que la amargura puede quedar bajo la superficie, alimentándose y multiplicándose, pero saldrá a la luz cuando uno menos lo espera. Aun cuando la persona ofendida y amargada enfrente su pecado de la manera prescrita por Dios,2 no necesariamente termina el problema de la contaminación. Los compañeros han tomado sobre sí la ofensa y posiblemente se irriten con su amigo cuando ya no esté amargado.

Hace poco un médico muy respetado y supuestamente cristiano había abandonado a su esposa y a sus tres hijos, yéndose con una de las enfermeras del centro médico donde trabajaba. Después de la sacudida inicial, entró en toda la familia la realización de que el hombre no iba a volver. Puesto que era una familia muy unida, se enojaron juntos, se entristecieron juntos, sufrieron juntos y planearon la venganza juntos, hasta que sucedió algo sorprendente: la esposa, Silvia, perdonó de corazón a su (ahora) ex esposo y buscó el consuelo del Señor. Ella todavía tiene momentos de tristeza y de soledad, pero por la gracia de Dios no está amargada. Sin embargo, los demás familiares siguen amargados y hasta molestos con Silvia porque ella no guarda rencor.

 

3) El espíritu de amargura hace que la persona pierda perspectiva. Nótese la condición del salmista cuando estaba amargado: “… entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (Salmo 73:21, 22 BLA). La persona amargada toma decisiones filtradas por su profunda amargura.

Tales decisiones no provienen de Dios y generalmente son legalistas. Cuando la amargura echa raíces y se convierte en norma de vida, la persona ve, estima, evalúa, juzga y toma decisiones según su espíritu amargo.

Nótese lo que pasó con Job. En su amargura culpó a Dios de favorecer los designios de los impíos (Job 10:3). Hasta lo encontramos a aborreciéndose a sí mismo (Job 9:21; 10:1). En el afán de buscar alivio o venganza, quien está amargado invoca los nombres de otras personas y exagera o generaliza: “…todo el mundo está de acuerdo…” o bien “nadie quiere al pastor…” Las frases “todo el mundo” y “nadie” pertenecen al léxico de la amargura. Cuando la amargura llega a ser norma de vida para una persona, ésta por lo general se vuelve paranoica e imagina que todos están en su contra. Un pastor en Brasil me confesó que tal paranoia tomó control de su vida, y empezó a defenderse mentalmente de adversarios imaginarios.

 

4) El espíritu amargo se disfraza como sabiduría o discernimiento. Es notable que Santiago emplea la palabra “sabiduría” en 3:14–154 al hablar de algunas de las actitudes más carnales de la Biblia. La amargura bien puede atraer a muchos seguidores. ¡Quién no desea escuchar un chisme candente acerca de otra persona!5 La causa que presentó Coré pareció justa a los oyentes, tanto que 250 príncipes

5) El espíritu amargo da lugar al diablo (Efesios 4:26). Una persona que se acuesta herida, se levanta enojada; se acuesta enojada, y se levanta resentida; se acuesta resentida, y se levanta amargada. El diablo está buscando a quien devorar (1ª Pedro 5:8). Pablo nos exhorta a perdonar “…para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11). Satanás emplea cualquier circunstancia para dividir el cuerpo de Cristo.

 

IV

 

UN EXAMEN

“El corazón conoce la amargura de su alma”

(Proverbios 14:10). Antes de exponer el antídoto bíblico para la amargura, tomemos un examen para averiguar si ha brotado raíz de amargura en la vida. Recomiendo que, en oración, el lector medite sobre cada pregunta.

1) ¿Existe una situación en su vida que aparece frecuentemente en la mente o le despierta durante la noche?

2) ¿Está maquinando maneras de vengarse si tan sólo tuviera oportunidad de hacerlo? Varias

personas me han dicho que estas maquinaciones son, precisamente, lo que les privan del sueño.

3) ¿Recuerda hasta los más ínfimos detalles de un evento que sucedió hace tiempo? La amargura

tiene una memoria de elefante, y recuerda hasta los detalles más oscuros de un incidente. Tiempo atrás dos vecinas nuestras, cristianas, tuvieron una fuerte riña en plena calle. Fue sorprendente que una de las contrincantes, sin sacar apuntes pero con lujo de detalles, nombró cada vez que su vecina le había pedido prestado algo durante los últimos cinco años. Después de haber sembrado resentimiento, éste brotó en amargura cuando se presentó el ambiente apropiado.

 

¿Por qué recordamos ese tipo de detalles con tanta facilidad? En primer lugar, porque tal como

mencionamos en la sección I siempre recordamos las heridas y las ofensas. Pero la razón principal es que repasamos y repasamos los detalles.

6 Números 16; Judas 11. Nótese que Coré invocó a “toda la congregación”, alegando que no solamente la mayoría sino también Dios estaba de su lado.

 

 

 

 

Cuando yo era estudiante en la secundaria, un maestro nos enseñó cuál era, según él, la mejor manera de recordar el material del curso: repasar, repetir y repasar. ¡Si pudiéramos recordar los buenos momentos o aun los pasajes de la Biblia tanto como recordamos las ofensas!

 

4) ¿Se siente ofendido y, debido a que usted estima es víctima, está justificando el resentimiento? Aquí la frase clave es “pero yo tengo razón”. No hay situación más difícil de solucionar que cuando la persona ofendida tiene razón. Carlos, un brillante y joven empresario, ascendió rápidamente en la empresa y a los 36 años llegó a ser vicepresidente con miras a llegar aun más arriba. Aunque el mismo director y fundador de la organización lo había empleado, llegó a sentir que Carlos era una amenaza y buscó motivos para despedirlo. Este, un creyente en Cristo, ignoraba el complot que se gestaba en la oficina a sólo cinco metros de la suya. Finalmente, un viernes por la tarde el director comunicó a Carlos en palabras terminantes que no tenía que volver a trabajar el lunes. Cuando preguntó por qué, el director, también cristiano, presentó una serie de mentiras y medias verdades. Carlos encontró otro empleo pero sigue amargado. Envenenó de amargura a su esposa (que, por supuesto, tomó sobre sí la ofensa y está más amargada que él) y a sus mejores amigos. Ahora bien, Carlos tenía toda la razón. Cada vez que escucho la historia yo mismo me enojo, porque era y sigue siendo injusto.8 Admito que es difícil quitar la amargura de la vida de quien fue ofendido, herido, pisoteado, marginado, pasado por alto, o algo similar. Es difícil porque esa persona es víctima. Sin embargo, la Santa Palabra de Dios interviene con el mandamiento “quítense de vosotros toda amargura…” (Efesios 4:31).9

 

5) ¿Hay explosiones desmedidas en cuanto a incidentes que de otra manera tendrían menor importancia? Sucede a menudo en la vida matrimonial cuando uno de los cónyuges por algún motivo está amargado. Tal amargura se entremete en todas las contiendas con el cónyuge, y es como un volcán esperando el momento de erupción. Súbitamente y sin previo aviso, comienza a salir todo tipo de veneno antes escondido bajo la superficie. El cónyuge se sorprende por la reacción violenta y se pregunta cuál es la razón.

 

 

 

6) ¿Le sucede que al leer la Biblia casi inconscientemente aplica la Escritura a otros en vez dea sí mismo? Muchas personas amargadas hallan en la Biblia enseñanzas que aplican a otros (en forma especial al ofensor). Una de las pruebas de que yo me libré de la amargura fue que al leer el libro de Proverbios me encontré aplicando sus enseñanzas a mi propia vida en vez de a la vida de otros involucrados en el incidente en la iglesia.

 

V

MANERAS NO BIBLICAS DE TRATAR CON LA AMARGURA

“Quítense de vosotros toda amargura…”

(Efesios 4:31).

La amargura es uno de los pecados más comunes no solamente en el mundo sino también entre el pueblo cristiano evangélico. Casi todos hemos sido ofendidos, y una u otra vez hemos llegado al punto de la amargura. Muchos no han podido superar una ofensa y han dejado crecer una raíz de amargura en su corazón. Debido a que es difícil (si no imposible) vivir amargado y en paz, el hombre maquina maneras para tratar de resolver su problema de amargura y así menguar el dolor, pero sin embargo la amargura queda intacta. Para poder extirpar de manera bíblica la amargura del corazón, es imperioso comprender y desenmascarar las varias formas mundanas de “solucionar” el problema, para que no quede otra alternativa que la bíblica.

A pesar de las circunstancias, la Biblia sostiene que jamás es voluntad de Dios que nos venguemos nosotros mismos. Julia y Roberto son hermanos; ambos están casados y tienen 4 y 3 hijos respectivamente. Cuando vivían en la casa paterna sufrían con un padre borracho y perverso. No sólo los trató con violencia y con las palabras más degradantes, sino que también se aprovechó sexualmente de sus hijos. Pasaron los años y Roberto –ya adulto, herido, con muchos malos recuerdos y profundamente amargado– odia a su padre. ¿Quién lo puede culpar por sentirse profundamente herido? Otra vez podemos decir que “tiene razón”. No es cuestión de minimizar el pecado de la otra persona ni el daño o la herida, sino es cuestión de qué hacer ahora, y magnificar la gracia de Dios. Buscando alivio, Roberto, acudió a un psicólogo no cristiano que le ayudó a descubrir la  profundidad de su odio y amargura, y sugirió como solución la venganza. Durante los últimos años Roberto ha estado llevando a cabo el dictamen. Principió con llamadas telefónicas insultando a su padre con las mismas palabras degradantes que éste había empleado. Cuando las llamadas dejaron de tener el efecto deseado, empezó a sembrar veneno en su hermana Julia y los demás familiares para que hicieran lo mismo. No es de extrañar que cada reunión familiar termine en un espectáculo como la lucha libre. Hoy día Roberto es un hombre amargado y cada día más infeliz. Por su parte Julia –adulta y también herida, y con muchos malos recuerdos pero sin amargura– ama a su padre. Es cristiana, esposa de un pastor, y optó por perdonar a su padre e intentar ganarlo para Cristo. Dos personas de la misma familia y que experimentaron las mismas circunstancias, eligieron dos caminos distintos: uno la venganza y la otra el perdón. Cuando intento vengarme por mi propia cuenta…

 

a) Me pongo en el lugar de Dios. De acuerdo a la Biblia la venganza pertenece a Dios.12 Entonces, la venganza es el pecado de usurpar un derecho que sólo le pertenece a El. Querer vengarnos por nosotros mismos es asumir una actitud de orgullo, el mismo pecado que causó la caída de Lucero (Isaías 14:13, 14). Por lo tanto, al tratar de vengarnos (aunque tan sólo en nuestra mente), estamos pisando terreno peligroso. Por otra parte, la ira de Dios siempre es ira santa. Dios no obrará hasta tanto yo deje la situación en sus manos. No puedo esperar de mi parte la solución que solamente el Dios soberano puede llevar a cabo.

 

b) La venganza siempre complica la situación. Mi propia venganza provoca más problemas, más enojo, envenena a otros y deja mi conciencia contaminada.

 

c) Sobre todo, tomar venganza por nuestros medios es un pecado contra el Dios santo. Es una gran lección ver como el apóstol Pablo dejó lugar a la ira de Dios cuando dijo: “Alejandro el  ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos” (2 Timoteo 4:14).

 

2. Minimizar el pecado de la amargura. Minimizo un pecado cuando por algún motivo puedo justificarlo. Existen, por lo menos, tres maneras de minimizar el pecado de la amargura:

a) Llamarlo por otro nombre, alegando que es una debilidad, una enfermedad o desequilibrio químico, enojo santo, o sencillamente afirmando que “todo el mundo lo está haciendo”. Hay quienes dicen ser muy sensibles y como resultado están resentidos pero no amargados. ¡Cuidado! Existe una relación muy íntima entre los sentimientos heridos y la amargura.

b) Disculparse por las circunstancias y así justificar la amargura. “En estas circunstancias Dios no me condenaría por guardar rencor en mi corazón.” Básicamente, lo que estamos diciendo es que hay ocasiones cuando los recursos espirituales no sirven, y nos vemos obligados a pecar. Juan dice a tales personas: “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (1ª Juan 1:10).

c) Culpar al otro. Esta es, sin duda, la manera más frecuente de eludir la responsabilidad bíblica de admitir que la amargura es pecado.14 Cuando de amargura se trata, el ser humano generalmente culpa a la persona que le ofendió. En casos extremos algunos se resienten contra Dios. “No sé porque Dios me hizo así…” “¿Dónde estaba Dios cuando me sucedió esto?”

3. Desahogarse. Últimamente se ha popularizado la idea de que “desahogarse” sanará la herida. Ahora bien, es cierto que desahogarse tal vez ayuda a que la persona sobrellevar el peso que lleva encima (Gálatas 6:2). Sin embargo, es factible que (a) termine esparciendo la amargura y como resultado contamine a muchos; (b) le lleve a minimizar el pecado de la amargura porque la persona en quien se descarga contesta: “Tú tienes derecho”; (c) no considere la amargura como pecado contra Dios.

4. Una disculpa de parte del ofensor. Muchos piensan que el asunto termina cuando el ofensor pide disculpas a la persona ofendida. De acuerdo a la Biblia efectivamente esto forma parte de la solución porque trae reconciliación entre dos personas (Mateo 5:23–25).16 Sin embargo, falta reconocer que la amargura es un pecado contra Dios. Sólo la sangre de Cristo, no una disculpa, limpia de pecado .

 

VI

LA SOLUCION DIVINA PARA LA AMARGURA

Hace tiempo una mujer de 43 años vino a consultarnos. Hacía 23 años que estaba en tratamiento médico y siquiátrico por su depresión. Era una triste historia que cada vez escuchamos con más frecuencia. El padre de esta mujer se había aprovechado de ella desde los 5 hasta los 14 años de edad. Tiempo después ella recibió al Señor como Salvador de su vida, lo cual trajo alivio al comienzo, pero meses después volvió a caer en un estado depresivo. Vino a verme como un último recurso.

“Desempacamos” el problema y descubrimos varios asuntos que solucionar, entre ellos como era lógico, un profundo resentimiento hacia su padre.

¿Cuál fue la ayuda para esta pobre mujer y para los miles que cuentan con experiencias similares?

Si hasta el momento usted no ha tenido que luchar con la amargura, tarde o temprano le acontecerá algo que lo enfrentará cara a cara con la tentación de guardar rencor, de vengarse, de pasar chismes, de formar alianzas, de justificar su actitud porque tiene razón, etc. Como cristianos hemos de estar preparados espiritualmente. ¿Cómo hacerlo?

Establecer la santidad como meta en su vida. Como en todos los casos de pecado, más vale prevenir que tener que tratar con las consecuencias devastadoras que el pecado siempre deja como herencia. El escritor de Hebreos, dentro del contexto de la raíz de amargura, exhorta: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (12:14). La mejor manera de prevenir la amargura es seguir o buscar la paz y la santidad; asumir un compromiso con Dios para ser santo (puro) pase lo que pasare. Cuando sobrevienen situaciones que lastiman nuestros sentimientos, producen rencor y demás actitudes que forman el círculo íntimo de la amargura, debemos decir: “He hecho un pacto con Dios a fin de ser santo, como El es Santo. A pesar de que la otra persona tenga la culpa, entregaré la situación en manos de Dios, perdonaré al ofensor y buscaré la paz.” Nótese la diferencia entre la actitud de David y su ejército cuando volvieron de una batalla (1 Samuel 30). Encontraron la ciudad asolada y sus familias llevadas cautivas. En vez buscar el consuelo de Dios y por ende Su sabiduría, el pueblo se amargó y propuso apedrear a David. En contraste, la Biblia explica que “David se fortaleció en Jehová su Dios” (v. 6). En ningún momento es mi intención minimizar el daño causado por una ofensa o por el ultraje que experimentó David y su gente, sino que mi deseo es magnificar la gracia de Dios para consolar y ayudar a perdonar. Consideremos ahora qué hacer cuando estamos amargados.

 

1) Ver la amargura como pecado contra Dios. En las próximas páginas explicaremos la importancia de perdonar al ofensor. Sin embargo, si yo estimara la amargura solamente como algo personal contra la persona que me engañó, me lastimó, me perjudicó con chismes o lo que fuere, sería fácil justificar mi rencor alegando que tengo razón pues el otro me hizo daño. Como ya mencionamos,es posible que no hay nada tan difícil de solucionar que la situación de la persona amargada que tiene razón para estarlo. Cuando tengo amargura en mi corazón, con David tengo que confesar a Dios: “Contra ti, contra ti solo he pecado” (Salmo 51:4). En el momento en que percibo que (a pesar de las circunstancias) la amargura es un pecado contra Dios, debo confesarlo17 y la sangre de Cristo me lavará de todo pecado. Juan 1:9; Salmo 32:1–5; 51; Proverbios 28:13.

 

 

 

Pablo instruye: “Quítense de vosotros toda amargura”. La Biblia no otorga a nadie el derecho de amargarse. Volvamos al Antiguo Testamento para entender el contexto de la raíz de amargura en Deuteronomio 29:18, donde el pecado principal es la idolatría. Eso es precisamente lo que pasa en el caso de la amargura. En vez de postrarse ante el Dios de la Biblia, buscando la solución divina, uno se postra ante sus propios recursos y su propia venganza. El ídolo es el propio “yo”.

2) Perdonar al ofensor. En el mismo contexto donde Pablo nos exhorta a librarnos de toda amargura, nos explica cómo hacerlo: “…perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31–32).

En junio de 1972, por vez primera en mi vida tuve que enfrentarme con la amargura. Dos ladrones entraron en la oficina de mi padre y lo mataron a sangre fría, robando menos de 50 dólares. Ni siquiera tuve el consuelo de poder decir, “Bueno, papá está con el Señor”, porque a pesar de ser una excelente persona, mi padre no tenía tiempo para Dios. ¿Cuáles eran mi opciones? ¿Hundirme en la amargura? ¿Buscar venganza? ¿Culpar a Dios? No, tenía un compromiso bíblico con Dios de buscar la santidad en todo. La respuesta inmediata era perdonar a los criminales y dejar la situación en manos de Dios y las autoridades civiles.

¿Tristeza? Sí. ¿Lágrimas? Muchas. ¿Dificultades después? En cantidad. ¿Consecuencias? Por supuesto. ¿Fue injusto? Indiscutiblemente. ¿Hubo otras personas amargadas? Toda mi familia. ¿Viví o vivo con raíz de amargura en mi corazón? Por la gracia de Dios, no.

a) El perdón trae beneficios porque quita el resentimiento. Uno de los muchos beneficios de no guardar rencor es poder tomar decisiones con cordura.

b) El perdón no es tolerar a la persona ni al pecado; no es fingir que la maldad no existe ni es intentar pasarla por alto. Tolerar es “consentir, aguantar, no prohibir” y lejos está de ser el perdón bíblico. Permitir es pasivo mientras perdonar es activo. Cuando la Biblia habla de perdón, en el griego original hallamos que esta palabra literalmente significa “mandarlo afuera”. Activamente estoy enviando el rencor “afuera”, es decir estoy poniendo toda mi ansiedad sobre Dios (1ª Pedro 5:7).

c) El perdón no es simplemente olvidar, ya que eso es prácticamente imposible. El resentimiento tiene una memoria como una grabadora, y aún mejor porque la grabadora repite lo que fue dicho, mientras que el resentimiento hace que con cada vuelta la pista se vuelva más profunda. La única manera de apagar la grabadora es perdonar. Después de una conferencia, una dama me

preguntó:“Si el incidente vuelve a mi mente una y otra vez, ¿quiere decir que no he perdonado?” Mi respuesta tomaba en cuenta tres factores:

(1) Es posible que ella tuviera razón. Recordamos que “engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso…” (Jeremías 17:9). El ser humano haría cualquier cosa para mitigar la vergüenza, y es lógico que permanezcan los fuertes sentimientos negativos asociados con una ofensa.

 

(2) Hay quienes desean que recordemos incidentes dolorosos del pasado. En primer lugar está Satanás, que trabaja día y noche para dividir a los hermanos en Cristo (Apocalipsis 12:10; 1ª Timoteo frase “la cruda” al referirse a los efectos de la borrachera al día siguiente.21 En cierto modo es posible tener una “cruda espiritual” que precisa tiempo hasta no molestar más. Me refiero a ciertos hábitos, maneras de pensar que son difíciles de romper. Si uno en verdad ha perdonado, cada vez que el incidente viene a la memoria, en forma inmediata hay que recordar a Satanás y recordarse a sí mismo que la cuestión está en las manos de Dios y es un asunto terminado que sólo forma parte del recuerdo.

(3) Finalmente existe otra persona o grupo que no quiere que usted olvide el incidente: Aquellos que fueron contagiados por su amargura, aquellos a quienes usted mismo infectó y como resultado tomaron sobre sí la ofensa. Por lo general para ellos es más difícil perdonar porque recibieron ofensa indirectamente. Por lo tanto, no se sorprenda cuando sus amigos a quienes usted contagió de amargura, se enojan con usted cuando, por la gracia de Dios, ha perdonado al ofensor y está libre de dicha amargura.

 

 

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ELEMENTOS BÁSICOS DEL MINISTERIO JUVENIL

Variables del ministerio juvenil

Cuando hablamos del ministerio juvenil efectivo no me refiero a tener un grupo multitudinario ni exclusivamente a un tipo de crecimiento numérico. Los números pueden ser un elemento de evaluación importante pero no son “el” núcleo del ministerio juvenil efectivo.

Sé cómo se siente que te anden preguntando cuántos jóvenes tienes e  incomodarte con la respuesta. Créeme, me la han hecho más veces de las que puedo contar y seguramente si todavía no te la hicieron pronto lo harán. Pero esa es una pregunta que muchas veces denota “ingenuidad”. La palabra “cuántos” suele pasar por alto conceptos como: proceso, tiempo, contexto, visión pastoral, temporadas y propósitos, por nombrar algunos.

El Señor me ha dado el regalo de poder servirle en una iglesia cuando apenas tenía setenta miembros y también en una de más de siete mil. De la experiencia de años trabajando en distintas iglesias locales, de distintas denominaciones y en diferentes países, más mi labor en diversas organizaciones, he podido precisar la consideración de algunos elementos como fundamentales para cualquier ministerio juvenil sano, sea cual sea la situación contextual.

Antes creía que el ministerio juvenil era hacer una linda reunión de jóvenes cada fin de semana.

Para mí el liderazgo era tener el acceso al micrófono y participar en las decisiones acerca de quién predicaba, quién dirigía la alabanza y cuándo y dónde iban a ser las actividades especiales. Sin ser del todo consciente de ello, lo único que me interesaba era que el resto de los jóvenes de la iglesia pensara que si yo sabía estar al frente. Nunca había reflexionado demasiado en las verdaderas necesidades de los jóvenes que estaba afectando y menos que menos pensaba en los jóvenes de fuera de la frontera de las paredes del templo de mi congregación.

No me mal entiendas: constantemente hablábamos de evangelismo. Se suponía que nuestros sermones de tanto en tanto eran evangelìsticos y cada vez que algún grupo de música tocaba siempre se suponía que lo hacía con el “único” objetivo de evangelizar. Si bien los elementos estaban dando vueltas por el ministerio que tenía a la mano hacer, nunca había podido visualizarlos claramente y ni hablar de ubicarlos en algún tipo de estructura u orden para elaborar una estrategia inteligente a la juventud.

Creo que me ocurría como tantas veces como las que pierdo mis llaves. Las busco y las busco como loco y termino encontrándolas en el lugar más obvio. Es que los elementos los tenemos en la nariz. Sin embargo, la gran mayoría de los líderes juveniles nunca hicieron una profunda reflexión en ello y puedo dar testimonio de cómo muchas veces no supe ni de qué se trataban.

Pero no te  hago esperar más; aquí van:

Elementos básicos del ministerio juvenil efectivo;

Los siguientes son los elementos que citaremos:

Elemento 1:

Adolescentes y jóvenes. ¿Qué sucede en el interior de ellos y qué necesitan

verdaderamente?

• Elemento 2:

Propósitos. ¿A dónde nos dirigimos en el ministerio juvenil y qué queremos lograr?

• Elemento 3:

Programas. ¿Cómo deben ser las actividades y la programación para atraerlos a la iglesia, satisfacer sus necesidades y movilizarlos a los propósitos?)

• Elemento 4:

Relaciones ¿Cómo retener a los jóvenes en la iglesia y lograr mejores resultados con sus vidas personales?

• Elemento 5:

Liderazgo (¿Cuáles son las características fundamentales de las y los líderes juveniles  efectivos y qué de los distintos estilos?)

• Elemento 6:

Contexto cultural (¿Cómo es la cultura y cuáles son las tendencias en los comportamientos  de los adolescentes que queremos alcanzar?)

Estos seis elementos no se tratan de componentes aislados. Es muy importante analizar cómo interactúan y por esa razón también los vamos a llamar variables. Sea tu iglesia carismática o conservadora, grande o pequeña, histórica o independiente, se encuentre en Alaska o la India, estos elementos variables deben ser cuidadosamente puestos en su lugar.

Usado con permiso, tomado del libro titulado: El Ministerio Juvenil Efectivo del Dr. Lucas Leys, http://www.EspecialidadesJuveniles.com 
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REGLAS BÁSICAS PARA FORMAR UN GRUPO

 

LAS REGLAS BÁSICAS PARA FORMAR UN GRUPO

Cualquier actividad de grupo -juego de futbol, seminario universitario, o un estudio bíblico informal- será mucho más beneficioso si todos los participantes se ponen de acuerdo en cuanto a reglas que generalmente puestas en orden de importancia, pueden diferenciar un estudio que llega a ser cada vez más útil y popular, de uno que rápida o gradualmente, muere.

La Biblia es nuestro libro de texto:

El grupo no es una reunión para compartir opiniones basadas en presuposiciones

teológicas previamente desarrolladas; tampoco la opinión de un pastor o autor favorito, ni siquiera la opinión de un respetable comentario.

El objetivo del grupo es descubrir lo que dice la Biblia.

¿Qué dice este pasaje?, ¡Cual es el objetivo!

 

El objetivo, repetimos, es descubrir lo que el pasaje bajo consideración dice, basados en su contexto inmediato y en una clara comprensión de sus palabras, oraciones y párrafos.

Esta regla tiene el beneficio adicional de permitir que el recién llegado o una persona sin preparación bíblica, participe abiertamente si puede leer español y tiene delante de sí una Biblia en español.

Deja las obras de referencia en casa:

El tiempo que das al Señor en el  ministerio sea completamente 100%

   Alienta la pertenencia al grupo:

Cuando los miembros tienen un sentido vital de “posesión” del grupo:

- Sus contribuciones son más responsables.

- La preparación es usualmente más completa.

- Las invitaciones a otros son más conscientes.

- El respaldo por la oración -si son cristianos- es más consistente.

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COMO PREPARAR PREGUNTAS PARA EL ESTUDIO BÍBLICO.

 

COMO PREPARAR PREGUNTAS PARA EL ESTUDIO BÍBLICO.

 

Tener un objetivo:

Formula preguntas específicas sobre relaciones concretas y situaciones en la vida:

¿Eres consistente en obedecer este mandamiento en tus relaciones con tus padres, hijos, esposa, compañeros de clase?

¿Qué factores impiden tu obediencia?

¿Qué podría hacerse?

¿Ha tenido alguno una experiencia similar a este incidente, que nos ayude a ver las cuestiones y situaciones concretamente?

 

Revisar:

 

Las aplicaciones más útiles serán aquellas que han sido significativas en tu vida y en el estudio preparatorio.

 

Verifica:

 

Verifica y revisa cada pregunta:

En General:

¿Es clara la pregunta?

¿Es suficientemente corta como para que se entienda rápidamente? Si es

demasiado larga o compleja, divídela.

 ¿Están bien ordenadas para que exista continuidad de pensamiento?

¿Hay un buen equilibrio entre preguntas de observación, interpretación y

aplicación?

 

Realidad:

 

¿Tiene una respuesta precisa?

¿Lo hace a uno investigar en el texto?

 ¿Dan las preguntas de observación bases sólidas para las de interpretación y

las de aplicación?

 

h. ¿Está de acuerdo con la capacidad de los miembros?

 ¿Muy difícil, o demasiado fácil e insulta la inteligencia de los participantes?

 Interpretación o aplicación:

¿Señala una verdad significativa?

¿Tiene que ver con el propósito de este pasaje? ¿Y del estudio?

¿Tendrá el grupo la formación para responderla?

 

 

Recuerda: Una pregunta es buena en tanto lo es la respuesta. Si prevés

dificultades ten preparadas otras preguntas.

 

Evalúa el estudio. El propósito del estudio debe coincidir con el propósito

principal del pasaje. ¿Coincide el propósito principal del pasaje con la

principal lección que quieres alcanzar con el estudio?

¿Colaboran las preguntas a alcanzar el objetivo?

 

 

COMO ESTUDIAR JUNTOS SIN TEMOR

 

No tengas miedo. Tu trabajo es simplemente hacer las preguntas, suplir la información de base necesaria y moderar la discusión. No tienes que tener todas las respuestas a todas las preguntas.

Tampoco quieras presumir de que tu preparación te pone a prueba de cualquier otra lección que el Espíritu Santo quiera enseñar del pasaje. Tendrás que ser humilde, abierto y agradecido de todo lo que los miembros contribuyan en observación, interpretación y aplicación.

 

Empezar a tiempo:

 

Comienza el estudio a la hora anunciada. Planea los primeros minutos para que sean interesantes y beneficiosos para los que estén a la hora pero que no sean cruciales y  después se pierdan los que llegan tarde.

 

                                  

Presentarse:                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

Asegúrate de que cada uno conoce a los otros. Sentaos en círculo para que todos se vean simultáneamente. Como líder, llama a las personas por su nombre.

 

Orar:

Cuando las circunstancias lo aconsejen empieza con una oración. En muchas ocasiones

será mejor si el estudio concluye con oraciones cortas.

 

Leer:

Lee el pasaje para que todos se familiaricen con él. Considera varias maneras de leer el pasaje. Parece razonable leer por párrafos largos. La práctica usual de cada persona lea un versículo rompe la continuidad y lleva a la distracción, así que normalmente, evita esa tradición.

a. Que cada persona lea el pasaje una o dos veces en silencio notando casas que

sugieras. Ejemplo: En Marcos 4 – “notad las características comunes de las

parábolas”

b. Que una persona lea en voz alta de una versión diferente.

c. Después de leer, que alguien reviva el incidente. Puede decir la historia como si

hubiese estado allí, o dramatizar los diálogos, etc.

d. Que cada uno lea el pasaje individualmente y luego pídele a cada uno que haga una observación. No hagas necesariamente un esfuerzo por coordinarlos o por

comentarlos. Pide   más bien, contribuciones positivas que problemas que se deriven del pasaje.

 

Vigila el tiempo:

 

Vigila el tiempo, pero no mires el reloj mientras otros están hablando. Pasa a la pregunta siguiente tan pronto como se haya alcanzado un entendimiento constructivo. Intenta cubrir todo el material aunque el pasaje no se trate exhaustivamente.

 

Ser creativo:

Haz las preguntas y dirige la discusión clara y creativamente.

a. Hacer que el grupo trabaje. El uso de papel y lápiz a menudo ayuda. En lo

posible no respondas tus propias preguntas. Ningún daño mayor se le puede hacer a los

miembros que privarlos del derecho de descubrir por sí mismos.

b. Si un miembro no puede responder una pregunta de observación, repítela o hazla más clara, pero nunca le dejes con la sensación de que es incapaz. Como esta clase de preguntas son las primeras, hay que tener cuidado de que no pongan en situación embarazosa a ningún miembro.

c. Respeta la importancia de cada individuo y de sus ideas. Al final de la discusión,

cada persona recordará lo que él mismo ha pensado y expresado, por lo tanto,

asegúrate de que todos tomen parte. También deja que el liderato del estudio sea

“rotativo” entre los miembros cristianos.

d. Cuando hagas una pregunta de pensar, deja un cierto tiempo para que lo hagan. Haz

la pregunta, deja una pausa y luego dirígete a alguien en particular.

e. Anima la discusión para que cada uno exprese sus ideas. Sin embargo, no

interrumpas cuando veas que es constructiva.

f. Acentúa lo que hay de positivo en las respuestas. Los líderes necesitan tener

presente la cortesía cristiana que estimulará la interacción del grupo. A nadie se le

debe decir descortésmente que su respuesta es incorrecta. ¡ABSOLUTAMENTE

NUNCA! Tampoco debe el líder volverse a otra persona para la respuesta. Se

pueden hacer diversos comentarios como:

1. “Realmente, esa es una posición muy común hoy en día. ¿Tiene base en este

texto?”

2. “Eso es algo interesante. Me imagino que habrá distintas opiniones en el

grupo. ¿Le importaría a alguno más expresar sus ideas al respecto?

3. “¿Estás bien seguro que ese es el sentido que se le da en el texto, o más bien

dirías que es uno de los posibles puntos de vista?”

 

Resumir:

 

Resume bien antes de concluir el estudio. Enumera una serie de puntos que dejen bien claro el propósito. Si se le pide a un participante que haga un resumen, se fortalece el sentido de unidad del grupo y el líder puede fácilmente enfatizar la aplicación. Si seguirá otro estudio, anuncia el pasaje, el lugar y la hora antes de terminar. Saluda a los que llegaron después de comenzar el estudio.

 

Algunos puntos se aclaran con el estudio, otros no. Será conveniente dejarlos de lado con honestidad como “problemas sin solución”. Ningún cristiano que tenga una actitud de oración debe temer enfrentarse a tales problemas. Dios puede iluminarnos, pero no está obligado a dar satisfacción a una curiosidad ociosa. Ten presente Deuteronomio

29:29:

“…las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios,

más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre,

para que cumplamos todas las palabras de esta ley…”

 

Autor: Marco Tulio Cajas,

 

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CÓMO FORMAR UN GRUPO DE JÓVENES PARA EL DICIPULADO

CÓMO FORMAR UN GRUPO  DE JÓVENES  

(para el discipulado u otros estudios de la biblia )

 

Ten un objetivo específico:

A menudo el mejor comienzo lo constituyen invitaciones a estudiar un objetivo

específico en cuanto a cinco reuniones. Un libro corto del Nuevo Testamento como Santiago o Colosenses, o una sección corta de uno de los Evangelios suelen ser buenos             también. La mayoría de la gente que no está familiarizada con el estudio de la Biblia responde más favorablemente a un tema que describe el contenido, más bien que al título de un libro de la Biblia.

Usa las oportunidades diarias:

La Biblia también enseña que debes de ser fiel en dar el Evangelio a todos, que fluya de una vida poseída y controlada por su Espíritu. Confiando en que El te va a guiar precisamente a los que le necesitan (ya sea que lo sepas o no) debes de invitar a cualquiera con quien tengas un contacto natural, a estudiar la Biblia contigo. “¿Os gustaría que hiciéramos esto otra vez?” provocará generalmente una respuesta positiva y será el comienzo de una serie efectiva de estudios. Recuerda que Dios está continuamente “dando” a los hombres a su Hijo (Juan 17:2) y pídele a Dios que te dirija a aquellos en cuyas vidas está o estará obrando. Confía en que él hará esto.

Sugerencias para iniciar un estudio:

1. Mantente alerta para localizar a la gente que demuestre interés. Ocasionalmente en un estudio bíblico comenzará como resultado de conversaciones personales con un amigo, cristiano o no, que esté interesado en conocer a Dios.

2. Recuerda el interés de los demás.- que un estudio necesita sólo de dos personas y que puedes comenzar si dos o diez están interesados.

3. Al invitar a las personas, recuerda que una persona aparentemente desinteresada puede estar tan deseosa de llegar al conocimiento de Dios como otra que parezca vitalmente interesada.

4. Pide la dirección de Dios Si planificas un estudio para no creyentes, la presencia de más de una pareja de cristianos puede desvirtuar tu propósito por presionar a los no creyentes en minoría y cohibidos.

También en un estudio bíblico para cristianos, la presencia de alguien que

abiertamente se oponga al Evangelio, puede restringir la comunicación y frustrar la

obra del Espíritu en el inconverso también (Mateo 7:6). Se necesita gran sabiduría

en estos asuntos, pero está disponible para todos a  aquellos que la pidan (Mateo 7:11).

5. Establece un lugar y una hora definida para reunirse cada semana.

6. Mantente dentro de una duración determinada. Un estudio puede durar quince minutos o media hora, pero en contadas ocasiones, más de una hora.

7. Reúnete regularmente con otros cristianos interesados para orar por el estudio. Orad para que el grupo pueda estudiar la Biblia de tal manera, que los “cristianos” crezcan en el conocimiento de Dios y que los que no conocen a Jesucristo lleguen a su conocimiento.

¿A quiénes invitar? ¿Por qué invitarlos? ¿A qué los vas a invitar?

La membrecía puede incluir gente con o sin formación cristiana. Cuando el líder demuestra cortesía y aceptación, cualquiera puede sentirse cómodo sin mucha dificultad. Un líder sensible procurará ayudar a los miembros. La variedad no sólo es el sabor de la vida, sino que también puede prestárselo a un estudio bíblico.

 

 

 

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